El pez de colores

Acostumbrado a mirar al mundo desde la seguridad que le da su balcón acristalado, donde como en una pecera redonda nada tiene ni comienzo ni final, todo es continuidad y la única preocupación es la de satisfacer las necesidades básicas para seguir respirando un día más; no se percibió de que el nivel del agua descendía poniendo en riesgo su modo de vida y, lanzándole a la aventura de descubrir nuevos ríos, de luchar contra las corrientes que te arrastran y donde armonizar la dirección de la sangre en tus venas con el agua que te lleva, es imprescindible para no desgastarte en una lucha perdida antes de empezar.

Boqueando en la superficie de la vorágine en que se iba convirtiendo su vida, debía sumergirse en la penumbra de la profundidad de ese mar azul, de futuros inciertos y recompensas luchadas, de derrotas seguras y éxitos inesperados, miró al fondo, no había luz pero sabía a ciencia cierta que en la superficie moriría, su destino era entrar en ese mundo incierto para él hasta el momento, ya no había luz programada, no había nadie que lo alimentase dos veces al día ni plantita de plástico en su pecera, estaba en el mar, enorme, inhóspito, desconocido.

Tardaba mucho en decidirse, el sol secaba sus escamas, el aire quemaba sus branquias, seguía esperando que como otras veces, alguien lo capturase con la red y lo devolviese a su pecera, la inmovilidad de su cuerpo obedecía a los dictados de su obediente racionalidad, su instinto le decía lucha, nada, bucea, VIVE, pero su mente amaestrada para acudir cuando daban toques en el cristal antes de ver caer el maná de ese cielo, le impedía moverse.

Justo antes de que la inanición hiciese de él alimento para otros, el corazón pudo sobre la razón, dio un pequeño coleteo y su cuerpo se deslizó hacia la negrura de la aventura futura, todavía me pregunto ¿era tarde ya o logró vivir?



In memorian of Patti

8 comentarios:

Mixha Zizek dijo...

Lobito

Me encantó este devenir del pez en tu entada, podría ser una imagen del hombre en su propia pecera que es su propio mundo y que trata de sobrevivir en esta selva de cemente, me encanta tu entrada, besos

David C. dijo...

bonita historia.

LOBITO dijo...

Mixha Zizek... hummmm, ciertamente es un precioso texto, bastante elocuente... si, se refiere al ser humano. Aunque, es una forma de desvarío muy en mi linea, no me pertenece. El honor es todo de N6MCA42070.
Muchas gracias por tu visita... miles de besos...

LOBITO dijo...

David C. ... muchas gracias David, bienvenido... saludos!!

Patti LaBelle dijo...

No tengo claro como sentirme si halagada o estremecerme de incertidumbre!!! xDDDDD, dices bien...mas que bien, pero... El pececito de colores no quiere imitaciones. Le cuesta soportarlas, sabe que es una perdida de tiempo, más peros... Si, otro coleteo más y a esperar que en la aterciopelada oscuridad, otra armonía mezcle sangre y agua. Dichoso pez... ni es capaz de llegar a tiempo, ni sabe elegir la sal adecuada... por lo tanto... :-)

N6MCA42070 dijo...

Hola Patti, me alegro de volver a verte, el pez se ve obligado al coleteo, él había fijado su vida en una pecera que el tiempo vació, no fue decisión suya quedarse sin agua, decisión suya fue sumergirse en el océano al que le llevó el giro inexperado que tomó el camino por que el que devenía, y como podrás leer no es la primera vez que se ve en la diatriba de tener que salvar su vida, sólo que otras vez la red salvadora hizo su función y le devolvieron a su pecera de cristal, esta vez es la única en la que pueda tomar una decisión por sí mismo, esta vez es la única en que quizás logre llevar a cabo las acciones necesarias para salvarse por sí mismo, ¿lo habrá logrado? sólo el tiempo lo dirá. Deseemosle suerte, la va a necesitar.

N6MCA42070 dijo...

Gracias por tu comentario Mixha, ciertamente es una forma de tratar de salvarse del mundo en el que nos encerramos todos muchas veces, a veces luchas por salir, otras muchas te empujan fuera de ese encierro, esta vez al pez le empujaron.

N6MCA42070 dijo...

Gracias David C. Un saludo